El pan a secas ألخبز ألحافي de Mohammed Choukri.

He tenido la suerte de volver a un Club de Lectura que me encanta, se trata de Tres con Libros, de la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo de Sevilla. Mi vuelta no ha podido ser mejor: con El pan a secas ألخبز ألحافي de Mohammed Choukri.

el pan a secas en árabeYa os hablé en mi último post de la dificultad de separar a este autor de su obra, e incluso os adelanté el contenido de la misma. En realidad, sus 263 páginas se leen enseguida. Yo tardé cuatro horas en terminarlo porque empiezas a leer y te sumerges en la historia y se te pasa el tiempo volando.

Ya había leído en Marruecos la traducción con el título de El pan desnudo que hizo Abdallah Djibilou y editada por Montesinos, pero tengo que reconocer que ésta de Rajae Boumediane está muchísimo mejor. Una pega: demasiadas notas a pie de página que a mi juicio son innecesarias. La obra se entiende bien sin ellas, aunque como son del propio autor pues la traductora ha creído conveniente dejarlas.

Éste es su argumento: el padre de Mohammed Choukri desertó del ejército español y se trasladó con su familia a Tánger, donde Mohammed aprendió español. Su padre los maltrataba e incluso llegó a matar a su hermano. Mohammed, que ya no soportaba más el ambiente de su hogar, se escapó de casa y comenzó a vivir y a trabajar donde podía en las calles de Tánger y Tetuán, en un ambiente dominado por la miseria, las drogas o la violencia. Con veinte años ingresa unos días en prisión y es allí donde se interesa por la lectura y la escritura en árabe. En 1956 marchó a Larache para matricularse en la escuela primaria al-Mutamid Ibn Abbad. Y a partir de aquí comienza la segunda obra de la trilogía Tiempo de errores, que aunque fue escrita veinte años después comienza al día siguiente de llegar a Larache.

Choukri escribió su obra en lengua árabe, intercalando el dialecto marroquí, el español y el beréber, en un tono conciso, directo y en ocasiones agresivo. Se encuentran descripciones muy crudas de sexo y violencia y relata también episodios de prostitución infantil, pedofilia y homosexualidad. Al leer nos sumergimos en su vida y debido a que utiliza muchas frases cortas y tan pocos detalles, la emoción de lo que sucede la tenemos que poner nosotros.

Aunque en realidad lo más interesante de esta novela no es su argumento -que también- sino las circunstancias que rodearon sus traducciones y su publicación.

Las curiosidades del Club de Lectura

El pan a secas En la sesión que tuvimos del Club de Lectura contamos con la presencia online de Miguel Lázaro de la editorial Cabaret Voltaire que ha conseguido los derechos de edición de la obra.

Nos contó algunas curiosidades que yo no conocía. Por ejemplo, Choukri y Paul Bowles hablaban en español; y el ayatolá Jomeini dictó una fatua de muerte en su contra por el contenido de El pan a secas, al igual que sucedió con Salman Rushdie y sus Versos Satánicos.

Otro asunto que tratamos fue el del cambio del título. También para mi, que lo conocí como El pan desnudo, es difícil nombrarlo con su nuevo título y a veces me lío. Miguel Lázaro nos contó el por qué del cambio. Todo surgió en la presentación de un libro en Tánger a la que acudieron entre otros Juan Goytisolo y Tahar Ben Jelloun, que comentaron el cambio de título de la obra. Tahar Ben Jelloun propuso como título El pan desnudo, pero Juan Goytisolo pensaba que la traducción más castellana, más española, y más fiel al árabe sería El pan a secas. Título que finalmente se aprobó.

Respecto a la transmisión de su legado, también hay problemas. Cuando Choukri murió en 2003 sólo quedaban con vida tres hermanos: Abdellatif, Rim y Malika. Pero debido a que ellos no se llevan demasiado bien no se ponen de acuerdo sobre cómo gestionar los derechos de autor de la obra de Choukri y ésta está en un garaje esperando a ver qué hacen con ella. Tras casi haber mal vendido parte de su legado, ahora están intentando hacer una fundación para preservar lo que queda de su patrimonio.

Para la editorial Cabaret Voltaire fue bastante difícil conseguir los derechos para reeditar la obra en España. Un día, Rajae Boumediane, la traductora que vive en Extremadura llamó a la editorial y le dijo que tenía los derechos de la obra Paul Bowles en Tánger y que podría conseguir los de El pan a secas. Así que la traductora se llevó los contratos y volvió con los derechos.

Y tras leer todas estas curiosidades, ¿de verdad no os apetece leer el libro?

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