La vie d’Adèle de Abdellatif Kechiche

Está esta semana Túnez un poco revuelto. Bueno, a decir verdad no recuerdo qué semana ha dejado de estar así. Comenzamos el domingo con una alegría en el Festival de Cannes, Palma de Oro para el director franco-tunecino Abdellatif Kechiche por La vie d’Adèle, pero no ha durado mucho porque ha encendido las iras de una parte de la población. Y a este acontecimiento le unimos también el caso de Amira Tyler y Femen, del que por manido y manipulado no voy a hablar.

La vie d’Adèle

La vie d’Adèle se llevó un premio justo que no premia solamente al director sino también la soberbia interpretación de sus protagonistas: Adèle Exarchopoulos y Lèa Seydoux. Durante una década seguiremos la vida de Adèle, desde que es una adolescente que intenta seguir los pasos que le marca su sociedad y conoce a una mujer que hará temblar los pilares de su existencia hasta que se da cuenta de la inconsolable pérdida que produce el amor no correspondido.

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El director franco-tunecino dedicó su discurso de agradecimiento a Túnez, especialmente a su juventud, animándolos a continuar con la revolución hasta que se cumplan sus aspiraciones, y a vivir, amar y expresarse libremente.

Debido a sus tres horas de duración y sus largas y explícitas escenas de sexo, se prevé que no será una película de fácil proyección en los cines, no solamente los tunecinos, sino también en Estados Unidos, ya que en al menos diecisiete estados podría prohibirse su proyección.

La homosexualidad

La homosexualidad en Túnez es un tema tabú, y según el artículo 230 de la ley tunecina está condenado hasta con tres años de cárcel a quienes la practiquen, sean hombres o mujeres.

También está prohibida en el Islam y algunos de los ministros actuales de Nahda (el partido islamista «moderado») como Samir Dilou, Ministro de Derechos del Hombre (¿?), permite expresar su opinión en términos como «la homosexualidad es una perversión sexual y una enfermedad mental».

¿Cómo ha sido recibida la película en Túnez?

La Dirección General de Cine, dependiente del Ministerio de Cultura y dirigida por Fethi Kharrat, ha dicho que la película se dirige a un público muy particular y que ciertos sectores del público tunecino podrían sentirse ofendidos con ella.

El Ministro de Cultura, Mehdi Mabrouk, felicitó al director, tanto por su obra como por el premio recibido, y espera que a partir de este premio se abran nuevas vías para la consagración de más directores tunecinos. También disculpó su ausencia en la proyección argumentando que tenía compromisos adquiridos anteriormente.

Otras reacciones políticas no se han hecho esperar y algunos políticos matizan las palabras de M. Mabrouk «Esperemos que el Ministro de Cultura no se eche atrás. Si dice que está orgulloso de que un tunecino obtenga la Palma de Oro, es necesario que ponga los medios para que la población tenga acceso a ver la película en paz, y que su difusión no provoque iras de violencia, como ocurrió con la proyección de Persépolis».

Reacciones en las redes sociales

Las redes sociales al unísono no han callado para afirmar que no es un tema nuevo y que ya ha sido tratado en otras ocasiones debido a la obsesión de los tunecinos por el sexo. Algunos ejemplos: Bezness de Nouri Bouzid, L’homme des cendres de Mehdi Ben Attia e incluso sketchs de humoristas como Lotfi Abdelli.

Se han alzado otras voces para decir que lo único que tiene de tunecina la película es la nacionalidad del director y que tanto el tema como la producción son francesas, que nada tiene que ver con Túnez.

Otros sin embargo creen que es la mejor publicidad que podría recibir Túnez en esta época tan convulsa y ya ven unas prósperas previsiones en el turismo.

Una frase que ha colgado un amigo y creo que define perfectamente la situación del país:  «Como la ley no cambie, no sé en qué cine vamos a ver esta película. Quizá en la oscuridad de nuestras habitaciones, de la misma manera que practicamos a escondidas nuestra sexualidad».

Y ahora que se va a estrenar en las salas de cine españolas ¡por fin! el post merece un poco de actualización. Y nada mejor que una entrevista realizada por RTVE a su director, Abdellatif Kechiche, en la que habla, entre otras cosas, sobre la censura en Túnez y algunas ciudades de Estados Unidos y también sobre la queja de las actrices durante el rodaje. Puedes ver la entrevista aquí.

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