Las prostitutas del callejón Abdallah Guech: el “orgullo” de Túnez.

Hace ya varios meses que descubrí en France 24 este artículo tan interesante aunque un poco antiguo (data del 2010) y quería traducirlo para ponerlo en el blog ya que el original, que podéis encontrar aquí, está en francés. 

Pompadour
Mme de Pompadour, una de las antiguas prostitutas de la calle Abdallah Guech.

Yo ya sabía que existía en la medina de Túnez un callejón en el que había prostitutas pero también es verdad que nunca he sabido cuál era ni cómo llegar a él. Recuerdo una vez que me perdí un poco-bastante y unos señores viejitos me aconsejaron que cambiara la ruta para salir a la calle principal.

Es un post muy interesante y que os enseñará otra cara de Túnez 🙂 Las fotos que he puesto son las que aparecen en el post original, tomadas de otros blogs. ¡Empezamos!

Escondido entre las callejuelas de la medina de Túnez, a un centenar de metros de la mezquita Zitouna -la más antigua de la capital- y en pleno corazón de la ciudad, se encuentra el callejón sin salida Abdallah Guech; un lugar oficial donde ejercer la prostitución. Una rareza dentro de los países árabes.

Antaño lugar de iniciación sexual para muchos jóvenes en una época en la que la sexualidad era menos libre que ahora, y también objeto de múltiples películas (ver un ejemplo aquí) ahora este callejón es frecuentado por los menos afortunados.

En este callejón la prostitución es legal y las trabajadoras del sexo tienen un seguimiento efectuado por un equipo sanitario.

Infinidad de grupos de Facebook hablan de este callejón (sobre todo en árabe). Algunos lo elogian y otros piden su cierre.

foto post prostitutas

Los medios de comunicación del Golfo critican este callejón pero para mí es un orgullo.

Conozco la calle Abdallah Guech desde siempre porque mi familia vive en la medina. Todos los días pasaba por delante camino del instituto Carnot (actual instituto Bourguiba) y los policías nos apartaban de ella porque éramos demasiado jóvenes (Zizirider, 40 años, bloguero tunecino).

Este callejón es muy estrecho y a diferencia de Bruselas o Amsterdam la “casa” está cerrada: no hay escaparates ni luces de neón. Suele haber más gente que en las calles cercanas -especialmente hombres- pero aparte de ésto es un lugar discreto. A lo largo de la calle hay algunos bancos para sentarse de dos o tres metros y en los resquicios de la vieja puerta y por algunas ventanas se puede ver como las prostitutas esperan a sus clientes, sentadas en sillas y casi desnudas.

callejón

El burdel de Abdallah Guech, llamado popularmente “la casa” se encuentra en ese callejón desde hace casi un siglo. Forma parte de los prostíbulos “indígenas” que conocieron su edad dorada durante el protectorado francés. En aquella época era frecuentado sobretodo por tunecinos (judíos y musulmanes). Los franceses y otros europeos solían ir a otro burdel más lujoso llamado “la casa grande” situado en la actual calle París.

“Los DNI de las prostitutas mencionan que son ‘trabajadoras del Ministerio del Interior’ “

Las “chicas” suelen rondar la edad de cuarenta años. En muy pocas ocasiones se encuentran chicas jóvenes; y vienen, en su mayoría, de entornos desfavorecidos. Los servicios municipales se suelen hacer cargo de ellas y los médicos acuden a revisarlas con frecuencia. Pero lo más gracioso es que en sus DNIs figura que son “trabajadoras del Ministerio del Interior”. Esto se ha hecho para evitar que las molesten o para facilitarles los trámites administrativos. A cambio, en algunas ocasiones dan información a la policía.

Además estas mujeres pagan sus impuestos. Este sistema es único en los países árabes. El autor del artículo original, que ha viajado mucho, afirma no haber visto nada igual ni en Marruecos, Argelia o Libia.

Algunos medios de comunicación del Golfo critican a Túnez por mantener activo el burdel de este callejón. Hay incluso un “barbudo” que acusa al país de estar corrompido porque permite la prostitución pero prohíbe la poligamia. Por tanto, y según mi parecer, dice el autor, Túnez puede sentirse orgullosa de proteger de este modo a las prostitutas.

En el artículo original hay un vídeo en árabe, que no he conseguido, y que se resume en:

Hay un lugar en Túnez llamado Abdallah Ghech donde, escuchad bien, las prostitutas están autorizadas a trabajar. Repito: autorizadas a trabajar, con papeles que muestran que están sanas. ¿Imagináis un país que autoriza la prostitución y prohíbe la poligamía? ¿No merece que caiga sobre él la cólera de Dios? ¿Qué quieren exactamente, satisfacer a Occidente?

Antes, este callejón era el lugar de las primeras experiencias porque existía una gran frustración sexual y la sociedad era más conservadora. Hoy los clientes son menos jóvenes y más pobres y hay muchos argelinos ya que en la cercana Puerta de Francia (Bab el-bahr) es donde paran las ‘louages’ y taxis que vienen de Argelia.  La ‘sesión’ cuesta 20 dinares (10€).

Existen más tipos de prostitución. Una clandestina, a la que acuden los más pobres; y otra en la que las prostitutas se mueven en ambientes de alto standing y allí captan a sus clientes.

Para llegar a este callejón es necesario pasar por la calle Zarkoun. Era la calle de los anticuarios, y allí se encontraba la biblioteca nacional y el primer conservatorio de música. Pero después de los años ’80 se convirtió en un lugar poco y mal frecuentado. Las madres de los golfos que pululan por allí suelen ser antiguas trabajadoras de Abdallah Guech.

Aquí podéis ver el vídeo de unos chicos que se pasearon de noche por el callejón.

Imagen de previsualización de YouTube

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